La Teoría de Kozuch de Greg Egan

Un estudio sobre la física presente en la obra de ciencia ficción de Greg Egan necesariamente habría de concluir en una obra de varios tomos, tan voluminosa y densa como el curso de física teórica de Landau y Lifshitz. Por la profusión de conceptos de matemáticas y física avanzados que emplea el autor australiano, pero sobre todo porque en algunos relatos y novelas desarrolla toda una física alternativa. Aunque en una primera aproximación pueden considerarse algunos invariantes en la confección de sus mundos posibles. Como, por ejemplo, su preferencia por las filosofías del espaciotiempo relacionales. Planteando una auténtica monadología computacional en Ciudad Permutación o una visión sobre la gravedad cuántica en un agujero negro que se inspira en las ideas sobre redes de espín de la gravedad cuántica y la teoría de twistores en el relato La inmersión de Planck. Otra constante es su querencia por las especulaciones del gran físico teórico John Wheeler, muy presentes en las obras de su primera etapa. Sobre otras de ellas hablaré en su momento, ahora me centraré en ciertas especulaciones de Wheeler que están tras la Teoría de Kozuch descrita en la apabullante novela Diáspora.

WheelerLos sueños de Wheeler y Egan conectan con los desarrollos de la física teórica en los últimos años. Se trata de las propuestas del tipo ER = EPR que pretenden establecer la conexión entre el entrelazamiento cuántico de parejas de quarks y las propiedades de agujeros de gusano, soluciones de las ecuaciones de Einstein de la relatividad general sobre las que trataré en los párrafos siguientes. Cuando hace algunos años aparecieron los primeros artículos sobre esta materia lo primero que pensé es que algo así ya se sugería en una novela de Egan, la citada Diáspora en donde se menciona una teoría en la cual las partículas elementales se asocian con las bocas de agujeros de gusano. Pero en realidad Egan no tuvo una visión profética sobre el desarrollo futuro de la física teórica y en realidad utilizó una idea antigua en contexto de la construcción de un mundo posible de ciencia ficción. Una propuesta que apareció en la literatura científica en la década de los cincuenta del siglo pasado, por parte de uno de mis inspiradores de la ciencia ficción favoritos: John Archibald Wheeler.

Wheeler fue el primero en proponer la idea de que podría explicarse la masa de las partículas elementales considerándolas como las bocas de un agujero de gusano. Lo hizo en un artículo titulado Geons donde describía unas soluciones particulares de las ecuaciones del campo electromagnético. Lo que Wheeler pretendía era encontrar un encaje para el concepto de objeto en el marco de la relatividad general. Tras un desarrollo de las propiedades del tipo de las ecuaciones de campo propuestas, Wheeler introduce en el apartado séptimo de su artículo la cuestión de los agujeros de gusano. La presencia de un agujero de gusano en un espaciotiempo sobre el que existe un campo electromagnético implica una distorsión de las líneas de campo eléctrico en torno a la zona del agujero, de modo el efecto que éste tiene sobre aquellas es que correspondan con las que se tendrían en el caso de una carga eléctrica puntual. Cada una de las bocas se correspondería con una carga de signo contrario, de modo que la carga total en el espacio ocupado por un campo eléctrico sin fuentes y el agujero de gusano sería cero. Más adelante el propio Wheeler, junto con Charles Misner,desarrollaría más su idea en un trabajo posterior, incluyendo también la explicación del origen de la masa de las partículas en base a agujeros de gusano. Su objetivo era plantear una descripción puramente geométrica de los campos clásicos (electromagnético y gravitatorio) de modo que todo pudiese expresarse en términos de la curvatura del espaciotiempo. Como una geometrización de la física siguiendo el espíritu de las propuestas de Einstein o de Hermann Weyl.

La idea de tratar de explicar propiedades de las partículas en base a parámetros geométricos o soluciones no singulares de los campos tuvo bastantes seguidores durante algunos años. Feynman introdujo la idea de Wheeler de la carga asociada a los agujeros de gusano en sus clases sobre gravitación. Pero todo ese programa de geometrización de la física fue dejado de lado con los avances en la física de las partículas, y con la aparición de nuevos marcos teóricos. Además, la formulación original de Wheeler se puede aplicar únicamente en el caso clásico, no el cuántico. Pero lo que hace Egan en su novela es postular la existencia de una hipotética teoría cuántica inspirada en el mismo concepto. Y muy inteligentemente no aporta detalles concretos sobre la Teoría de Kozuch, limitándose a considerar el concepto básico como punto de partida para la construcción del mundo posible. Esto implica que el contexto especulativo de la novela es más inmune al avance científico que la que se suele encontrar habitualmente en las obras de ciencia ficción que exasperan al lector con la profusión de detalles técnicos nimios e innecesarios.

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